La Ley de Murphy

La Ley de Murphy
Eloy M. Cebrián

sábado, 14 de enero de 2017

ADN


El concejal no adscrito del ayuntamiento de Albacete tiene un plan. Aunque quizás antes convenga recordar que dicho concejal no adscrito lo es porque su partido (Ciudadanos) decidió expulsarlo después de las elecciones. A lo que íbamos: el concejal no adscrito del ayuntamiento de Albacete tiene un plan. Consiste en crear un fichero genético que contenga los ADN de todos los perros del municipio. De ese modo, cuando alguien falte al deber de recoger los excrementos de su mascota, bastará con realizar un análisis que inculpará de modo inequívoco al dueño infractor. Parece que el concejal no adscrito se aburre mucho en ese limbo de los no adscritos en el que ingresó a los pocos días de recibir su acta. Quizás únicamente quiera llamar la atención. O quizás el concejal no adscrito sea en realidad un incomprendido y su idea no carezca de ingenio. Obviemos el hecho del alto precio de las pruebas de ADN, y de lo que supondría obligar a todos los propietarios de canes a trazar el perfil genético del suyo. Obviemos la imagen un tanto grotesca de unos técnicos municipales ataviados como los policías de la serie CSI, agachados en torno a un zurullo callejero para obtener la muestra pertinente. La medida en sí misma no carece de utilidad, siempre y cuando se aplique a los políticos en lugar de a los perros. Si trazamos el perfil genético de todas las personas que se dedican a la política en este país, sería muy sencillo identificar y castigar a los culpables de hacer sus necesidades sobre las cosas públicas que, como la calle y sus aceras, nos pertenecen a todos. De ese modo, con una base de datos que permitiera relacionar el excremento con su propietario, tal vez los políticos se lo pensarían dos veces antes de ensuciar y envilecer nuestras instituciones, práctica frecuente donde las haya, como saben muy bien.

Publicado en La Tribuna de Albacete el 13/1/2017

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