La Ley de Murphy

La Ley de Murphy
Eloy M. Cebrián

jueves, 20 de octubre de 2016

Meter barriga


Quienes gozamos de un abdomen prominente somos en realidad unos rebeldes. Nuestra barriga es la bandera de nuestra lucha, el emblema de nuestra revolución contra la dictadura de los mustios. Nos hemos levantado contra la ropa ajustada, contra la tableta de chocolate (tan antiestética, por otro lado), contra los apóstoles de la templanza y de la vida sana. Somos los abanderados de la España real, los legítimos representantes del pueblo llano. Todavía no he visto a un solo gordo en Podemos. En el PP, en cambio, sí que abundan, pero esos son gordos de otra especie, gordos de mariscada y vinos caros. Nosotros construimos nuestras turgencias a base de cañas y tapas de alto contenido calórico, de chuletada dominguera y tinto de verano. Somos el pueblo, y hemos de reclamar la influencia y la visibilidad que merecemos. Ha llegado el momento de sacar pecho y barriga, de olvidarnos de los complejos y de la vergüenza. Por todo ello, proclamo públicamente que a partir de hoy, y por la presente, desisto de esa tortura conocida como «meter barriga». Que las panzas reluzcan en todo su esplendor. ¡Vivan las lorzas! Luchemos contra los enjutos, contra los Dómine Cabra, contra los que se empeñan en amargarnos la vida. Abracemos nuestra lozanía y dejemos que otros la abracen. ¡Abajo los dietistas! ¡Abajo Natur House!  ¿Quién dijo que pasar hambre es saludable? ¿Desde cuándo es ético lucir la osamenta? ¿Quién podría resistirse al placer de acurrucarse cada noche contra un cuerpo muelle y bien nutrido? Ese es mi mensaje para hoy. Ahora bien, si su médico les dice que tienen el colesterol por las nubes y que las arterias están a punto de reventarles, sepan que no tengo libro de reclamaciones.

Publicado en La Tribuna de Albacete el 14/10/2016