La Ley de Murphy

La Ley de Murphy
Eloy M. Cebrián

viernes, 22 de mayo de 2009

Habierto hasta el amanezer


Gianluca es uno de los dos jóvenes italianos que regentan la cafetería Athik, en la calle Teodoro Camino. Acudo allí casi a diario al reclamo de su excelente café y de la cordialidad de sus propietarios. ¿No les parece que uno acaba desarrollando una complicidad especial con quien le sirve el café día tras día? Se empieza hablando del tiempo y se termina hablando de casi todo, hasta que descubres que quien está al otro lado de la barra ya no es sólo un camarero, sino un verdadero amigo. No quiero omitir que Gianluca es un tipo encantador, y eso que con su metro noventa y pico de estatura, su cráneo pelado y sus aros en las orejas resultaría perfecto para representar el papel de chico malo de la película.

De películas va precisamente este artículo. Ocurre que, además de italiano y buen mozo, Gianluca es también cinéfilo, por lo que asiste con frecuencia a las proyecciones de la Filmoteca. Hace poco me contaba que le molesta encontrar tantos errores en los folletos que la Filmoteca distribuye para anunciar su programación. Se refería, en concreto, a la abundancia de erratas en los títulos originales de las películas y en sus repartos. Como ejemplo, mencionaba la película Abierto hasta el amanecer, de Robert Rodríguez, recientemente proyectada. En el folleto, su título original aparecía como From Dusk Till Down, cuando lo correcto no sería «down» sino «dawn». Roma città aperta aparecía como Roma citta aperta, sin la tilde preceptiva en italiano, igual que Non è giusto, que figuraba como Non e giusto. A Elisabetta Rocchetti la habían rebautizado como Elissabetta Rochetti, y a la pobre Margherita Buy le habían cambiado el nombre por lo menos dos veces. Yo mismo certifiqué los gazapos observados por Gianluca en la página web de la Filmoteca, con algunos hallazgos más de mi propia cosecha, como la película El cielo sobre Berlín, de Wim Wenders, que aparece como Der Himmel uber Berlin, sin la diéresis (o umlaut) en la preposición über.

Todo esto puede parecer pecatta minutta, pero no me resulta difícil ponerme en el lugar de Gianluca e imaginarme residiendo en una ciudad italiana donde se ha programado un ciclo de cine español en el que se anuncia las películas Mar adrentro, de Alexandro Amenavar, y Mugieres al borde de un ataqe de nerbios, de Piedro Aldomovar, con Carmen Miura de protagonista. Me imagino que no me sentaría muy bien leer semejantes dislates, y que mi primera idea sería que los programadores de esa hipotética filmoteca italiana no estaban demostrando un gran aprecio por mi idioma y mi cultura. Y así es exactamente como mi amigo se sentía, a pesar de que su devoción por nuestra filmoteca local. Finalmente resolvió escribirle un e-mail a la institución señalando todo esto, y sugiriendo una base de datos de internet donde se puede consultar la ficha técnica de cualquier película con todo rigor.

Pero lo verdaderamente sorprendente de este asunto es el e-mail que recibió en respuesta, una notita rezumante de chulería y mala baba en la que le agradecían su celo, aunque le mostraban su sorpresa por el hecho de que dedicara tanta atención a algo tan «desechable» como un folleto, para a continuación señalarle que en su carta usaba la palabra «error» cuando lo correcto habría sido decir «errata». Todo esto ya lo ha contado el propio Gianluca en una carta al director aparecida en este mismo diario. Con todo, como ciudadano de Albacete y persona vinculada a su mundillo cultural, no quiero dejar de sumarme al malestar de mi amigo por lo que considero un auténtico despropósito. Y he dicho malestar cuando lo adecuado sería decir cabreo, pues nada me cabrea tanto como que una institución dedicada a la cultura (una institución, recordémoslo, que todos pagamos) responda a las críticas de los ciudadanos de un modo tan cateto, con desplantes en lugar de disculpas, con la petulancia de quien no quiere reconocer los errores (que no erratas) y se presume por encima de toda crítica.

Quiero pensar que quien respondió al e-mail de Gianluca no hablaba en nombre de la Filmoteca. Prefiero imaginar que se trataba de alguien con un mal día que pasaba por allí y abrió el correo electrónico por casualidad. Porque si es así como se las gastan, les rogaría que me dieran de baja de ese eslogan de «la filmoteca de todos» que usaron en el correo de respuesta al de mi amigo. Por otro lado, es una verdadera lástima que incidentes de este tipo empañen la labor de una institución que ha trabajado mucho y bien por la cultura de Albacete, con una programación amplia, variada y de excelente calidad. En eso estamos de acuerdo Gianluca y yo, así como los miles de ciudadanos que desfilan cada temporada por el antiguo cine Capitol, y que consideran un auténtico lujo poder disfrutar de una filmoteca de semejante nivel en esta época de multisalas, deuvedés y palomitas, cuando el centro de la ciudad ha sido despojado de sus viejos y añorados cines de siempre. Confiemos en que la institución se mantenga fiel a su tradición de rigor y calidad y procure que sus folletos informativos sean en el futuro algo menos «desechables». Aunque acabo de mirar su web oficial y la película de Robert Rodríguez sigue titulándose From Dusk Till Down, que viene a ser lo mismo que Habierto hasta el amanezer. En fin, Gianluca, un macchiato, por favor.

3 comentarios:

sophitia dijo...

Muy de acuerdo contigo... desde luego yo no podría soportar ver faltas de ortografía en un folleto, que no entiendo porqué lo denominan desechable, cuando es algo que seguramente estamos pagando todos y, encima, para colmo, significa, en mayor o menor medida, contaminación... Pues si es algo tan "desechable", que no los hagan... que para eso no les pagamos, para que hagan cosas inútiles...
A esto último de "From dusk till down", más que faltas de ortografía, lo que hacen es hablar de otra película que se llamaría "Abierto hasta abajo"... no sabría decir qué cosas me imagino con semejante título.
Saludos, exprofe mío de Lengua y Literatura.
Cris

Anónimo dijo...

Hola. Me parece increible que gente que presume de ser emisaria de la cultura pueda actuar de una manera tan provinciana y cateta. ¿Un folleto desechable? Igual que un periódico, o que una revista, o que, si me apuras, un libro. Si no escribimos con correción en lo "desechable", con menos correción hablemos, pues nada hay más desechable que el propio lenguaje hablado ¿no? "ablemos y ejkrivamos tod@s de manera deshechavle"

Eloy M. Cebrián dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Sophitia, antigua alumna mía, creo que no pude darte clase de lengua y literatura, porque yo soy profesor de inglés. ¿No me estarás confundiendo con Elías?