La Ley de Murphy

La Ley de Murphy
Eloy M. Cebrián

viernes, 24 de junio de 2016

El día de la marmota


Pasado mañana nos levantaremos con la sensación de haber vivido antes ese día. Mejor dicho, más que una sensación, será una certeza. No debería importarnos ser convocados a las urnas con frecuencia. Es lo que ocurre en las democracias robustas. En EE UU a los ciudadanos se les pide que voten cada dos por tres. Además de a sus congresistas y senadores, eligen a sus presidentes, gobernadores, jueces, fiscales y hasta a sus jefes de policía. Lo que no se les pide es que voten dos veces en las mismas elecciones. Ningún norteamericano se vería obligado a sufrir el absurdo y frustrante déjà vu de este domingo, cuando tengamos que votar a los mismos individuos que en diciembre, repitiendo las mismas cantinelas que en diciembre. La única diferencia con aquellas elecciones es que ahora los conocemos mejor. Por si entonces nos quedaba alguna duda, ahora nos consta que ninguno de los líderes de los principales partidos es digno de regir las políticas de este país. Lo han demostrado sobradamente durante estos meses difíciles que hemos vivido. En lugar de darnos ejemplo de responsabilidad y entendimiento, se han dedicado a convertir la escena política en una riña de gatos. El único pacto, cuando se ha alcanzado, ha sido una alianza contra el sentido común y la confianza de los votantes. Un pacto contra la realidad. Ahora nos exigen la responsabilidad de ejercer el voto los mismos que han sido incapaces de demonstrar responsabilidad alguna. Necesitamos una reforma electoral para evitar que la marmota sustituya al toro como emblema nacional. No se trata de que gobierne el partido más votado, sino de inhabilitar para el ejercicio de la política a quienes demuestren, como estos señores lo han hecho con creces, su incapacidad para obrar por el bien de todos.

Publicado en La Tribuna de Albacete el 24/6/2016

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