La Ley de Murphy

La Ley de Murphy
Eloy M. Cebrián

jueves, 6 de marzo de 2014

Cospedal o la nada


Me dan mucha pena los pobres parlamentarios regionales, que por culpa de Cospedal se van a quedar sin sueldo y reducidos a la mitad. Ya dijimos en una ocasión que, llegados a ciertos extremos, más vale disolver completamente el parlamento regional y gobernar el cortijo… ejem… la región por decreto. Mejor eso que hacer el ridículo con un simulacro de cámara habitada por enanitos paupérrimos, parlamentarios miniaturizados a la mitad de su tamaño anterior y vestidos de harapos porque Cospedal los ha dejado sin su medio de subsistencia. Una vez concluidos los plenos y las comisiones, me los imagino arrodillados en mitad de la acera delante de las Cortes de Castilla-La Mancha, con una cesta para recoger limosnas y un cartel que rece «es triste pedir, pero peor es robar». Cospedal justifica el recorte diciendo que la mitad de un parlamentario hace la misma función que un parlamentario entero (lo cual, tristemente, es cierto). También afirma (y esto resulta más polémico) que de este modo quienes formen parte del parlamento regional lo harán por verdadera vocación de servicio y, una vez concluidas sus tareas políticas, se quitarán el traje para ponerse el mono y regresarán a sus bancales, a sus rebaños o a sus fábricas, como aquel patricio romano llamado Cincinato, al que el senado nombró dictador para hacer frente a una crisis. Una vez pasado el peligro y restaurada la paz, Cincinato dijo «ahí os quedáis» y volvió a su finca para reanudar sus tareas de labranza.
Verdaderamente es una pena que la Historia haya extraviado el nombre del caballo de Atila, porque nos vendría de perlas para referirnos a Cospedal y a su campaña feroz de adelgazamiento (o jibarización) de la realidad castellanomanchega. La semana pasada, sin ir más lejos, Cospedal vino a esta su ciudad para acompañar a la princesa Letizia. Me cuentan que ambas se personaron en la Universidad Laboral para visitar las instalaciones del ciclo de FP de hostelería, y que a Cospedal le gritaron de todo menos guapa. Cierto amigo que trabaja en la Uni comentó en una red social que le pareció un espectáculo bochornoso, una demostración pública de grosería y falta de urbanidad. Comprendo y comparto lo que dice mi amigo, pero no sé qué esperaba la señora Cospedal al presentarse en un centro educativo público sin más ni más. Salvando las distancias, viene a ser como si a Hitler le hubiera dado por presentarse en Auschwitz para hacer una visita de cortesía y para preguntar a los internos si se les trataba bien y si les gustaba la comida.
Por mi parte, y aunque me duela confesarlo, encuentro fascinante el tesón de esta mujer y de sus contables, que están logrando el equilibrio presupuestario a base de recortar o suprimir allá donde el gasto es más necesario. Que no se me malinterprete. No me refiero ahora a las Cortes Regionales, que me importan un bledo, sino a la sanidad, a la enseñanza, a la protección social, al apoyo a las personas dependientes y a las políticas de creación de empleo. Y, si me apuran, hasta a la cultura, que no solo de televisión vive el ser humano. Me parece detestable la falta de conciencia social de quienes nos gobiernan desde Toledo y desde Madrid, que viene a ser lo mismo. Con todo, repito, me fascina la férrea voluntad con la que esta señora blande la tijera para lograr lo imposible, es decir, que empecemos a echar de menos a Bono y a Barreda.
En el fondo, creo que Cospedal está procediendo de un modo muy coherente con la realidad y la vocación de esta región, que no es otra que la inexistencia. El modelo de Estado de la Transición ha fracasado. El «café para todos» ha resultado absurdo, caro e ineficaz. Hay una España que funciona y una España que parasita, y nosotros pertenecemos a la segunda. ¿Qué mejor forma de terminar con el problema de esta autonomía que ir limándola poco a poco hasta que no quede nada de ella? Muerto el perro, se acabó la rabia. ¿Qué tal una campaña de evacuación de esa población rural, tan diseminada y envejecida, hacia los núcleos urbanos? Ya puestos, ¿por qué no nos vamos todos a vivir a Madrid y a Valencia, donde casi no molestaríamos, apagamos la luz y echamos la llave? De este modo, el territorio de la región podría aprovecharse como parque temático cervantino o como gigantesco coto de caza para que los señoritos del PP se solacen durante el finde. Porque, seamos sinceros, ¿a quién le importa esta región cuyos parlamentarios no cobran un sueldo digno y además son señores pequeñitos? ¿A quién puede importarle una región donde ocurren cosas como el suceso acaecido en Villarrobledo el martes pasado? Me refiero, claro está, a ese vecino que embistió el coche del cobrador del frac con un pequeño tractor que en la prensa han denominado (no sin cierta retranca) «toro mecánico». Como suele ocurrirnos en estos casos, la noticia ya ha saltado a los medios nacionales, y quién sabe si también a los internacionales, lo que nos ha sumido en el ridículo habitual. Uno no puede evitar sentir bochorno ante el proceder de semejante energúmeno. Pero ¿quién no ha deseado alguna decir aquello de «¡Cuidado conmigo, María Dolores! Tengo un toro mecánico y sé cómo usarlo»?

6/3/2014

2 comentarios:

Paco Mendoza dijo...

Suscribo el artículo "ad pedem litterae". El hecho de que haya sido censurado por el contundente procedimiento de no publicarlo dice mucho de la (falta de)calidad de nuestra democracia y de lo ilusoria que es la libertad de prensa en este cortijo gobernado por la Junta de Calamidades que Castiga La Mancha.

Ricardo Lopez dijo...

¿¿Este artículo ha sido censurado en papel??

Madre mía...ganas me dan de hacer de Granger en Farenheit y memorizarlo, si no fuera porque estoy seguro de que Mdme. de Cospedal perpetrará nuevos logros que harán palidecer a los anteriores.

Viva internet: de la prensa escrita a la prensa proscrita.

Menos mal que seguro que este año el Madrid ganará la Champions y todos tan contentos.