La Ley de Murphy

La Ley de Murphy
Eloy M. Cebrián

jueves, 22 de mayo de 2008

Bachillerato Internacional



Al cabo de veinte años en la enseñanza, uno tiende a mirar con cierto recelo todo lo que huela a cambio o reforma. No en vano, la experiencia de los últimos lustros nos demuestra que lo más sabio que el legislador puede hacer en materia educativa (además de no consultar jamás con los pedagogos) es procurar legislar lo menos posible, dejar las cosas como están, dignarse no hundirnos más en la miseria con leyes idiotas, polémicas estériles y materias sin contenido. Valga como ejemplo la que se ha montado con la dichosa asignatura de la Educación para la Ciudadanía, una pelotera a la que ningún sector social parece ajeno, salvo quizás el más interesado, es decir, el de los profesores, que hemos asistido a todo este esperpento con la resignada indiferencia de quienes se saben condenados a pagar el pato. Con semejante panorama, no es de extrañar que cuando un político abre la boca para anunciar novedades, cualquier enseñante con algo más de unos meses de oficio se eche a temblar como un niño pequeño al que se le menciona el Hombre del Saco.

Hace ocho o nueve años, cuando el director de mi instituto (Franco Albares, era entonces) nos habló de implantar el Bachillerato Internacional en el centro, no fuimos pocos los que torcimos le gesto, pensando que estaba a punto de caernos encima otra calamidad camuflada de innovación pedagógica. Pero lo cierto es que, transcurrido este tiempo, estoy en condiciones de afirmar que algunas novedades suponen también grandes mejoras, y que esta modalidad de Bachillerato ha traído cosas excelentes consigo. Es más, me atrevería a decir que el Internacional ha hecho renacer en mis compañeros y en mí algo parecido a ese entusiasmo por enseñar que creíamos perdido para siempre, o al menos oxidado, en medio del deterioro reinante.

El Programa de Diploma del Bachillerato Internacional nació hace cuarenta años gracias al esfuerzo de un grupo de familias vinculadas al mundo diplomático y a los organismos internacionales. Eran personas que se veían obligadas a cambiar con frecuencia de país de residencia, con el consiguiente trastorno para sus hijos en edad escolar, quienes debían saltar de un sistema educativo a otro con cada mudanza. Su solución consistió en crear un programa de estudios basado en la calidad y la exigencia, que se impartiera conforme a criterios únicos en colegios repartidos por todo el mundo. Hoy en día el Programa del Diploma del Bachillerato Internacional se ofrece en 2.300 centros educativos de 127 países, y es cursado por más de medio millón de alumnos. Un pequeño grupo de esos alumnos está en Albacete, y el centro donde estudian es el Instituto Bachiller Sabuco.

En tan reducido espacio, resulta difícil resumir las peculiaridades que diferencian al Bachillerato Internacional de otras enseñanzas al uso. Cabría mencionar su alto nivel de exigencia, que presupone un tipo de estudiante organizado y sin miedo al trabajo. También la abundancia de proyectos de investigación que los alumnos deben realizar, tanto en las asignaturas de Ciencias Sociales y Humanidades como en las puramente científicas, como la Química, la Física o la Biología, que comportan horas y horas de prácticas de laboratorio. Otra seña de identidad es la «comprensividad del currículo» (y perdonen el palabro), lo que significa que se renuncia a una especialización excesiva en aras de una formación rica y amplia en una variedad de disciplinas. De este modo, todos los alumnos (sean de ciencias o de letras) han de cursar un programa de Literatura mundial con lecturas que van desde Shakespeare a Arthur Miller. Todos sin excepción estudian Matemáticas, y un curso denominado «Teoría del Conocimiento», encaminado al desarrollo del pensamiento lógico y el espíritu crítico. En lugar de un estudiante experto en un estrecho campo de conocimientos, pero limitado para todo lo ajeno a su especialidad, el Bachillerato Internacional opta por dotar a sus alumnos de una base cultural rica y sólida que les permita afrontar con garantías la educación superior, pero que al tiempo los ayude a convertirse en adultos cultos, equilibrados y conscientes del mundo que los rodea. Y todo ello con un control de calidad permanente basado en la revisión constante de las enseñanzas y del trabajo del profesorado.

Con todo, creo que la marca de fábrica más característica del Bachillerato Internacional es el hecho de que propugna una cultura de la excelencia y del esfuerzo personal, lo que hace posible que los chicos con más talento y espíritu de superación puedan desarrollarse en un ambiente que estimula sus capacidades en lugar de frenarlas. El Diploma del B.I. goza de una amplia aceptación en las universidades más prestigiosas del mundo (no tanto, por desgracia, en la universidad española). Pero más allá de la moderna preocupación por la rentabilidad inmediata de las titulaciones, pensamos que esta modalidad constituye una inversión en futuro, una apuesta por obtener la mejor formación posible, tal vez el capital más sólido que podemos legarles a nuestros hijos.

Y terminaré diciendo que para mí, como para cualquier profesor que en el fondo ame su trabajo, es un privilegio tener alumnos como los que cursan el Bachillerato Internacional en el Sabuco. Precisamente por estas fechas los chicos mayores están realizando sus exámenes para la obtención del Diploma. Sólo me queda desearles toda la suerte del mundo y darles las gracias por haber podido disfrutarlos en nuestras aulas. A veces nos olvidamos de decírselo, pero ellos saben que lo que nos dejan es mucho más de lo que se llevan consigo.


Publicado en el diario La Tribuna de Albacete el 9/5/2008

3 comentarios:

Anónimo dijo...

lamentablemente se traduce en una bajada espectacular de las notas de los alumnos al calificarlos por el sistema LOE, que ciertamente saben más qeu sus compañeros de bachillerato normal, pero que se quedan fuera de juego a la hora de acceder a la universidad... ¿merece la pena? no lo tengo claro con tristeza porque por primera vez nos encontramos con algo realmente interesante. ¿qué falla? ¿los profesores que no son capaces de evaluar teniendo en cuenta el esfuerzo y la diferencia del trabajo realizado? ¿el sistema que obliga a los alumnos a hacer el doble sistema loe y bi? en todo caso, una pena.

Eloy M. Cebrián dijo...

Como profesor del bachillerato internacional en el IES Bachiller Sabuco, y coordinador del programa del Diploma en los últimos dos años, he de señalar que tu comentario no se ajusta en absoluto a la realidad. Las calificaciones que obtienen y han obtenido los alumnos del BI, tanto en primero como en segundo curso, son muy superiores a las de el resto de los bachilleratos. En la reciente evaluación de 2º de bachillerato, obtuvieron en torno a 15 matrículas de honor para un total de unos 30 alumnos (la mitad de las matrículas asignadas al centro). El resto de las calificaciones fueron también muy altas. Los profesores que imparten el BI premian el esfuerzo de sus alumnos, que terminan su bachillerato con un expediente muy brillante y una preparación por encima de la media. Para comprobarlo, sólo hay que pasar por el instituto y echarle un vistazo a las listas. Lo demás, amigo, son infundios o mala información.

Anónimo dijo...

Como madre de una alumna recién graduada en el BI he de decir que este sistema persigue la excelencia del alumno, su formación completa como ser humano y abre la mente y las posibilidades de su futuro en este mundo tan conformista, mediocre y de mínimos, educacionalmente hablando. Gracias al BI mi hija, que ha conseguido un 40 de nota final ha podido acceder a una de las primeras universdades en EEUU con beca completa, para hacer la carrera que más le gusta. Y digo en EEUU no por elitismo, si no porque a pesar de haber solicitado beca en otras universidades europeas, NI UNA, le ofrecía ninguna ayuda financiera. Yo no puedo costearme sus estudios fuera de la ciudad y para mí, si no fuese por esta oportunidad brindada por el Bi hubiera sido imposible lograr que accediese a tal universidad. Quiero además agradecer a todos los educadores mundiales de BI por su afan y denodado compromiso y esfuerzo con esta labor que supone ir más allá de la mera enseñanza de la materia, pues hacen que el alumno interrelacione las asignaturas y comprenda el conocimiento de forma global, enriquecedora y creativa. Gracias MAESTROS!!!